Detrás de cada unidad hay jefes y jefas voluntarios que dedican su tiempo a acompañar a niños y jóvenes. Si eres mayor de edad y te atrae la idea de educar desde el escultismo, este es tu sitio.
Qué hace un jefe o una jefa
Prepara y dirige las actividades de su unidad junto al resto del equipo de jefes: cubiles o reuniones, salidas, acampadas y el campamento de verano. Acompaña a cada niño o joven en su progresión personal, cuida del buen ambiente del grupo y es, ante todo, un ejemplo de lo que propone la Ley scout.
Qué se pide
- Ser mayor de edad.
- Identificarse con la propuesta educativa y católica de la Asociación y querer vivirla.
- Disponibilidad para las actividades de la unidad durante el curso y en verano, y para las reuniones del equipo de jefes. Es un servicio compatible con los estudios y el trabajo: en nuestra tradición, primero va la familia, después el trabajo o los estudios, y después el escultismo.
- Ganas de formarse. Aunque da cierta ventaja, no es necesario haber sido scout o guía para ser jefe o jefa: la formación te da lo que necesitas».
- Presentar el certificado negativo del Registro Central de Delincuentes Sexuales, que la ley exige a todas las personas que trabajan con menores, también como voluntarias.
Cómo te formas
La Asociación organiza campamentos escuela para cada etapa (manada, tropa y compañía, y equipo piloto), en los que los futuros jefes viven las actividades como las vivirán los chicos y aprenden a prepararlas. Se completan con fines de semana de formación pedagógica y técnica. Desde el primer día te incorporas a un equipo de jefes con experiencia, como asistente. La formación no es un trámite: es lo que te permite hacer bien lo que se te confía, y también te hace crecer a ti.
La gracia de ser jefe
Habrá semanas en las que preparar una actividad cueste, y en las que el servicio parezca una carga. Los jefes con más años lo saben bien. Pero también saben que ser jefe o jefa no se explica por las propias fuerzas: es una misión que se recibe, y que Cristo confía a cada uno para servir allí donde está.
Vivido así, el servicio se convierte en una fuente de alegría que no se encuentra en otro sitio. El esfuerzo por ser ejemplo para los más jóvenes te va transformando, y la atención a cada uno de ellos te ayuda a crecer al mismo ritmo que tu unidad. A cambio te llevas una escuela de responsabilidad, amistades para toda la vida y la experiencia de ver crecer a otros.
Una misión siempre es más atractiva cuanto más difícil es.
Jacques Mougenot, «La gracia de ser jefe»
