Ya podemos decir que estamos verdaderamente instalados en el campamento. Cada patrulla ha logrado en estos 4 días construir su rincón, para vivir con lo justo pero cómodamente (asumiendo lo que es cómodo para un adolescente, claro…). En algunos casos han tenido que construir una plataforma para plantar la tienda de campaña para no salir rodando por las noches ladera abajo. También han construido una mesa amplia para comer, con espacio para invitados (porque Lucía, Manu y sus ayudantes comen respectivamente con ellas y ellos cada día), una mesa de cocina, un oratorio, una portada de acceso, tendedero, letrina… No nos falta de nada.
Así que la parte más dura del campamento ha sido superada. Ahora empezaremos con actividades más livianas (talleres, juegos, etc). Os iremos contando. Es increíble cómo en apenas unos días se establecen vínculos tan estrechos entre los miembros de cada patrulla. Realmente dependen unos de otros para disfrutar del día a día. Es un poco caos, no nos vamos a engañar… pero os sorprendería ver a vuestros hijos asumiendo entre ellos el papel que ejercéis vosotros en casa con ellos. Es fácil escuchar a un Jefe de Patrulla algo como «a ver si ordenamos un poco la tienda, que está todo manga por hombro», o «Fulanita, recoge tus escarpines que llevan dos días tirados por ahí»… jejeje.
Toda convivencia intensa tiene sus cosas, para bien y para mal. En algunos casos, cuando hay algún conflicto no resuelto durante el curso, «explota» en el campamento (por eso somos tan pesados en las reuniones de padres al explicaros que hace falta venir a todas las actividades para poder convivir intensamente en el campamento). Lo que os decía, hemos tenido un problemilla en una patrulla scout en la que se había ido acumulando un poco de tensión entre unos y otros, y ha salido a superficie estos días. Nunca buscamos el sufrimiento, pero cuando llega lo entendemos como una oportunidad de crecer. En la «escuela de los bosques» y con la Ley Scout como referencia, todo se puede reconducir. Pedagogía scout en vena: Hablar, entender a unos y otros, dar la posibilidad de expresarse, analizar la situación, con el arbitraje del jefe de tropa y el sacerdote. Cada uno asume su parte de culpa, a veces lloramos, damos tiempo para pedirnos perdón, establecemos medidas para evitar volver a equivocarnos y ayudarnos a cortar lo que nos lleva al enfrentamiento, nos damos la mano y seguimos adelante. Es un privilegio poder acompañar a vuestros hijos en las buenas y en las malas situaciones, y ver cómo crecen y se acercan hacia los hombres y las mujeres que están llamados a ser.
¡Buf! Me he puesto un poco intenso. Disfrutamos de una temperatura ideal de veintitantos grados de máxima, alternamos momentos de sol y nubes… Ha querido llover un poco el domingo por la tarde, pero no… apenas han sido 4 gotas. Seguimos todos bien de salud, más allá de algunas picaduras y raspones con zarzas u ortigas… en fin, lo normal en modo campestre. Esperamos seguir así de bien.
Desde el monasterio, el Padre Cristóbal nos ha pedido que le ayudemos a preparar unas habitaciones que tienen para albergar a más de 100 universitarios para el día de Santiago. Y como la guía y el scout estamos hechos para servir… allá que hemos ido. Un leve cambio en el programa previsto, y entre hoy (las guías) y mañana (los scouts) dejamos esas habitaciones como los chorros del oro.
Os dejo otras cuantas fotos de estos últimos días en los que las patrullas guías y scouts han ido presentando sus rincones (recordad que las guías son ciudades griegas, y los scouts pueblos de la tierra media). A ver si consigo que me pasen fotos de los rincones ya terminados con luz diurna… Pero es que entre el día a día del campamento, que seguimos preparando las zonas que ocuparán los lobatos cuando lleguen el sábado que viene, y los imprevistos… se te pasa el día volando.






