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¡Ya han llegado las manadas de lobatos y lobatas al campamento! Y están fenomenal.

Al momento de escribir estas líneas llevan apenas tres horas por aquí. Os cuento lo poquito que hay: el viaje ha transcurrido sin incidencias. Los hemos acogido con gran alegría y llevado a las zonas donde van a vivir los próximos 8 días (que con esfuerzo y esmero hemos estado preparando, desbrozando y adecuando estas jornadas previas). Son pequeños ¡pero son muchos!, así que en un plis-plas tenían ya todo su material en sus respectivas zonas. Bueno, las lobatas, que son las que tienen su zona más lejos, han tenido la suerte de contar con la ayuda de los scouts (muy corteses y caballerosos ellos) que las han ayudado llevándolas buena parte de los troncos que van a utilizar para construir… Todo hay que decirlo: aunque ellos lo nieguen rotundamente, los que tienen hermanas pequeñas en la manada querían verlas y saludarlas.

Hoy, día de Santiago, la tropa y la compañía han ido a misa al Monasterio de Samos, pues estamos sin sacerdote (ayer se marchó el Padre Rubén y hasta mañana no llega el Padre Arturo). Los chicos han ido por la mañana, y las chicas acaban de salir ahora mismo (así que no tengo foto «guay» de ellas en la portada de la iglesia, pero de ellos sí).

Scouts de la tropa en la portada de la iglesia de Samos

Ayer llovió, y esta noche pasada también. Lo normal en el campamento. Una buena tormenta que por un lado «limpia» el polvo de los caminos y riega la abundante vegetación, y por otro pone a prueba nuestra capacidad campista. Afortunadamente los lobatos se han librado. Podríamos decir que las guías de la compañía han superado el evento lluvioso con un 95% de su material y pertenencias seco. Y los scouts de la tropa… bueno… pues han sobrevivido que es lo importante, jejeje. En los vasos que usamos en la capilla para proteger las velas durante las celebraciones ha quedado bien registrado el nivel de agua que ha caído…

Capilla tras las lluvias de la tarde y noche. Con pluviómetros indirectos
Guías de la compañía en el pajar, protegidas de la lluvia, haciendo una manualidad

El miércoles (ellas) y el jueves (ellos) hemos ido al monasterio de Samos a prestar un servicio a la comunidad de monjes. Resulta que iban a acoger a un grupo de 100 universitarios y necesitaban limpiar y adecentar lo que en su día fueron habitaciones de los novicios. Pan comido. Repartimos tareas y zonas por patrullas y entre todos eliminamos cualquier resto de pelusas y telas de araña de esa parte del monasterio (que no usan casi nunca), colocamos sábanas a todas las camas, y nos sobró tiempo para dejar también varios baños más o menos apañados.

Scouts, prestando servicio en el monasterio
Guías prestando servicio en el monasterio

El jueves, mientras los scouts estaban venga a barrer y quitar telarañas, las guías se fueron de exploración a Cebreiro. No nos han pasado fotos. Pero tenemos algo mejor… los «libros» de exploración. Aquí uno de ellos que, teniendo en cuenta que su tema de campamento está ambientado en la antigua Grecia, tiene bastante gracia… literalmente es un «rollo», jejeje:

«Libro» de la exploración a Cebreiro de las guías

Hay ocho rincones de patrulla… ya os hablé de ellos hace días… Todos muy chulos, y con detalles de esfuerzo, trabajo en equipo, organización inteligente del espacio y recursos… Pero es que hay uno muy pintoresco… La patrulla Ciervo ha sido especialmente ingeniosa en el diseño de su rincón

Puente hacia el Oratorio del rincón de la patrulla Ciervo

Que, digo yo… si para ir a rezar por la noche me tengo que cruzar el río por ese tronco… lo mismo se reduce mi frecuencia de rezo… o… mejor pensado, lo mismo rezo mucho más, desde antes incluso de llegar al oratorio (solo de pensar que tengo que cruzar por ahí me pongo a rezar cinco minutos antes para encomendarme). Creo que me estoy haciendo mayor… la mentalidad de los scouts funciona al revés. Ellos van encantados, varias veces al día… Incluso reciben visitas de scouts de otras patrullas que quieren ir a rezar a «ese» oratorio.

Puente hacia el oratorio de la patrulla Ciervo

Bueno, pues hasta aquí las noticias del campamento, hasta ahora. Estamos todos bien, no ha habido apenas dolores ni heridillas y las hemos podido tratar en el propio campamento con mucho cariño.

Hasta la tormenta de ayer ha hecho un tiempo envidiable (ni frío, ni calor, ni mucho sol, ni muchas nubes). Ahora ha refrescado un poco, y probablemente las próximas noches baje un poco la temperatura. Estaremos atentos para que todo el mundo se abrigue bien.

¡Feliz día de Santiago! y ¡Viva España!