Bitácora de Campamento – Capítulo 2: La, lará, larita, construyendo mi casita

Construyendo voy, construyendo vengo, y por el camino no me entretengo. Hoy hemos iniciado la construcción de lo que va a ser nuestro hogar los próximos días.

Ahora que cada patrulla ha definido su ubicación, ha llegado el momento de aprovechar cada recurso disponible para montar nuestro rincón.

Rincón de la jefas (lo llamamos Kraal), en proceso.

Cualquiera que se acercara un poco a nuestra zona de campamento, podría disfrutar del sonido rítmico de las mazas y formones haciendo «cajas», de las sierras dando la medida adecuada a cada tronco, y algunos cantos scouts (la patrulla que canta unida, trabaja unida).

Guías de la patrulla Ardilla cortando un tronco

Seguimos intentando adaptarnos a trabajar con calorcete y humedad, pero ahora ya con la tranquilidad de poder refrescarnos y descansar en el río.

¡Ah! y hemos empezado a hacer amiguitos nuevos:

Los jefes hoy nos han hablado sobre la Ley Guía / Scout, que es la ley de este campamento. Ideal que queremos vivir en plenitud.

Y por la tarde hemos celebrado misa en nuestra recién terminada capilla, con altar de piedra, ambón, sede y sagrario.

Misa dominical en la capilla del campamento

Las chicas del fuego, camino de Santiago, llegaron ayer a Portomarín, y tuvieron la posibilidad de celebrar misa en su iglesia románica, junto a nuestro sacerdote, Arturo, que se acercó hasta allí para comer con ellas.

Hemos tenido nuestra primera visita al centro médico, por un corte (uno de los pilotos). Nos han atendido de maravilla y, aunque va a tener que llevar el dedo vendado e inmovilizado unos días, puede seguir con normalidad las actividades previstas.

Seguimos alegres y contentos disfrutando del bosque.

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