Bitácora de campamento – Capítulo 8: ¡¡¡¡Akelaaaaaa!!!

Hoy el campamento se ha despertado con una calma inusitada. Solo estábamos amaneciendo en él los jefes y las chicas del fuego piloto. Era la calma que precede a la tormenta… Nuestros hermanitos pequeños de las manadas estaban iniciando el viaje a Samos.

Manada Fernando III, el Santo, antes de partir hacia el campamento de Samos 2022

Quedaos bien con esta foto… no vamos a volver a verlos así de limpios en bastante tiempo.

Mientras, en el campamento tronco va, tabla viene, baúl para arriba… ¡Ah, sí! y unas buenas garrafas de agua bien preparadas y estratégicamente colocadas para que no pasen ni un poquito de sed nuestros lobatos según lleguen y se pongan a corretear por el campamento.

Al fin, hacia las cinco de la tarde han llegado los autobuses… Sí, cosas que pasan, han coincidido tanto el que llegaba de Toledo con las manadas, como el que había recogido a las guías en Monforte de Lemos.

Guías de la patrulla Nutria en Monforte de Lemos

Esta noche, en la velada, conoceremos todas las aventuras y situaciones vividas por las patrullas guías en su Exploración. Desde luego, por lo que han contado al llegar, las monjas de Monforte las han tratado fenomenal (hasta les han dado empanadas para el viaje de regreso). Y a parte de eso han conocido más sobre las costumbres y tradiciones de los habitantes de estas tierras.

Fauna autóctona observada por los scouts (foto de Juan Martín)

Los chicos de la tropa van a alargar un poco más la exploración y volverán a dormir en la ermita cercana a Sarria. Esta tarde les ha ido a celebrar misa el padre Arturo acompañado de Pablo y Iago, para comprobar qué tal les está yendo.

Misa en la ermita de Fontao, cerca de Sarria

De los chicos del clan sabemos que siguen adelante; han llegado a O Pedrouzo, aunque bastante cansados… esto en realidad es una suposición mía: cuanto más frescos estaban, más vídeos y fotos nos mandaban; a medida que se van cansando menos vídeos y fotos nos han enviado. Y hoy no nos han enviado nada de nada… simplemente han respondido «bien» al mensaje preguntándoles que qué tal. Pero son mozos resistentes. Confiamos en ellos.

Y, como os contaba más arriba, los lobatos y lobatas se han instalado en sus respectivos «cubiles». Han dedicado la tarde a descubrir el entorno y a trasladar todo el material y madera para construir mañana.

La palabra más escucha en el día de hoy… ¿adivináis cuál ha sido? Sí, efectivamente… a los «Akela» les van a borrar el nombre, jejeje

Lobatas en forma en su recién estrenado cubil
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