Bitácora del campamento – Capítulo 4: El último martillazo…

Pues ya hemos terminado las construcciones. Han sido 4 días intensos de adaptación al bosque en los que nos hemos puesto a prueba física y técnicamente para sacar lo mejor de nosotros mismos. Emocionalmente también son los días más complicados, en los que se echan de menos algunas cosas, pero gracias que nos conocemos y hemos convivido durante las actividades del curso, sabemos resolver y salir adelante ante cualquier dificultad o desánimo de cualquiera de nuestra patrulla. ¡Ahora se entiende lo importante que era eso de… «no se puede faltar a ninguna actividad del curso»!

Hoy no me enrollo tanto, que hay muchas imágenes que compartir y tardan un montón en subirse. En este caso vamos a aplicar lo de «una imagen vale más que mil palabras»:

Bueno, bueno, bueno… ¿Os habéis fijado bien? En una de las fotos se ve un estante completamente horizontal, sin inclinación: ¡Hito internacional! pero es que no es ni uno, ni dos, ni tres… ¡Hay cuatro así repartidos entre los diferentes rincones!

Las guías del fuego piloto siguen avanzando hacia Santiago, ya van por Boente. Y se las ve bastante contentas:

Dos guías del fuego piloto posan junto a el famoso gorro «Gonzalo».
Las guías piloto cruzando un arroyo (o charco)

Y los chicos del clan piloto recorrieron sin mayor dificultad su primera etapa del Camino de Santiago.

Clan piloto en el inicio de su camino hacia Santiago

Y en el capítulo de maldades (de los que se ponen malos… no os equivoquéis, que aquí somos todos muy buenos). Ayer tuvimos un sustillo con un scout que decidió probar a bajar de la plataforma dando un doble salto mortal con pirueta (es broma, claro), y se hizo un poco de daño en la espalda. Nos lo llevamos al consultorio médico de Sarria (que nos atienden de maravilla, ¡qué gusto da cuando te encuentras con buenos profesionales) y nos quedamos tranquilos después de que el doctor nos dijera que tenía todos los huesos bien y en su sitio.

Nuestra intendente (como tenemos dos, no vamos a decir su nombre y así queda medio en incógnito) ha decidido que comamos ciruelas, muchas ciruelas… para mejorar y facilitarnos a algunos el tema «tránsito intestinal». Están un poco ácidas y verdes… pero funcionar, funcionan.

Ah, y Arturo, nuestro sacerdote, ha encontrando el mejor sitio del campamento (después de la capilla, claro):

Comprobando que esa hamaca está bien fijada a los árboles

Bueno, y esto es todo, por el momento.

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